domingo, 20 de marzo de 2011

¿Por qué ese hombre siempre predica tan duro?

http://www.youtube.com/watch?v=kfZB7GjG0HE

Título en inglés: "
Why is that man always preaching so hard?" (Paul Washer) (10.36 min, subido por LaneCh)

¿Quieres saber el por qué?

Escúchame: el mayor juicio que puede caer sobre un pueblo es cuando Dios retira de ellos la revelación de Sí mismo.

Ves, te has sentado aquí y allá, y has escuchado palabras poderosas y magníficas sobre el evangelio de Jesucristo. Imágenes llegan a ti a través de la predicación de los atributos de Dios, de Quién Es Él, pero en el Día del Juicio todo será quitado de ti y no verás a nada ahí.

No habrá ninguna revelación de la que aprender, ninguna relevación para creer, ¡se acabó!

Dios dijo: “Me he hecho conocido a ti, pero, aunque conociste a Dios no me honraste como Dios ni diste gracias.” Se fue. Andarás a tientas en la oscuridad y serás entregado a la oscuridad eterna.

Además, no hay un arco iris en este trono. El trono en el capítulo 4 tiene un arco iris. No hay ningún arco iris aquí.

El arco iris representa los pactos de Dios, las promesas de Dios. ¿Qué te dijo Él? Todo el día he extendido mis manos a un pueblo.. Todo el día, promesa tras promesa. Me maravillo en Isaías 55. Porque en Isaías 55 y 56 hay tan grandes promesas dadas a gente malvada basadas en la obra del Mesías. Y en el capítulo 54 basado en la obra del Mesías hay tantas grandes promesas dadas, que en el 56 Dios tiene que convencer al pueblo de que es realmente verdadero.

Es tan bueno -es demasiado bueno para ser verdad- pero Él dice: No, ¡es verdad!. Les prometí esto y aquello y lo demás, todo en Mi Hijo. ¡Tan sólo vengan!. Y ellos no lo hicieron. Pero en el día del juicio no se darán promesas. No habrá pacto. Ningún trato se hará en aquel día. No hay arco iris.

Además, no hay pequeños tronos acá en Apocalipsis capítulo 20. En el capítulo 4 había pequeños tronos también. Es un Dios severo. Por mandato, ha retirado todo otro trono y Dios está diciendo: “¡No, estas personas negociarán conmigo solamente/a solas!”

No habrá ángeles sentados sobre tronos a mi entera disposición para darles una palabra a ellos, nadie para ministrarles... ¡No! Soy su Dios, les he dicho que se prepararan para encontrarse con su Dios. No lo hicieron. Ahora, me tienen solamente a Mí con quien tratar.

Además, en aquél trono no habrá un coro angelical, ningún canto gozoso. Ninguna voz de alegría se escuchará. Aún las más grandes criaturas, las criaturas vivas que se paraban alrededor del trono clamando: “¡Santo! ¡Santo! ¡Santo!” día y noche continuamente han sido sacadas. Ninguna palabra de aliento, ninguna esperanza; sin ayuda, sin música.

Canción tras canción has escuchado en esta iglesia, y en esas canciones promesa tras promesa del poder salvador de Dios en Jesucristo. En aquel día, todas esas canciones serán quitadas. No habrá nada para que escuches, excepto el silencio de un golpe de martillo: “¡Juzgado!”

Además, no habrá más rayos o truenos.

Dices: “Bien, eso es algo bueno.”

No, no lo es. Es algo terrible. Déjame compartir contigo, “¿Por qué ese hombre siempre predica tan duro?” “¿Por qué él siempre está diciendo cosas tan horrendas?” “Si tan sólo se refrenara un poquito habría muchas personas en la iglesia.” “¿Qué hay de esos duros dichos y palabras duras?” “¿Por qué nos golpea/hiere tanto?”

¿No entiendes que los truenos y los rayos eran advertencias, resonando desde el Sinaí? El día del Juicio -cuando Dios juzgó a Adán y Eva- ... ¿no entiendes que esos juicios también eran actos de misericordia?

Él dijo: Van a vivir en un mundo caído, y cada vez que suden, y cada vez que sufran soy Yo gritándoles: – ¡Caído, Caído! ¡Vuélvete, Arrepiéntete! ¡Ven y sé salvo!

Cada vez que una mujer da a luz en dolor, es Dios gritando: “¡Estás caída, caída, regresa a mí y sé salva!

Cada trueno, cada relámpago del Sinaí era: “No puedes guardar esta ley, ¡Necesitas un Salvador!

Cada trueno y relámpago en las prédicas… cada pala bra dura es Dios diciendo: ¡Mira/Fíjate, esto es real!


Pero aquí, el juicio de Dios está demostrado en que los truenos y relámpagos han sido removidos. Ya no hay necesidad de eso, porque ya no hay necesidad de advertencia. Porque sólo se advierte al hombre para que corra por las promesas, pero cuando ya no quedan promesas no hay necesidad de avisos.

Además, no hay 7 antorchas representando el Espíritu de Dios, se fue. El Espíritu de Dios es el único medio por cual un hombre puede ser salvo. Toda gracia y todo conocimiento de Dios es comunicado a los hombres por medio de la obra del Espíritu Santo. Pero aquí en el día del juicio, el Espíritu se ha ido. Y sin Él, no hay esperanza de salvación.

Además, no hay una vereda celestial haciendo un camino de vuelta a Dios y no hay mar de cristal representando la paz con Dios, ¡se fue!

No hay ángeles volando con brasas rojas y calientes para quemar el pecado de la boca de los hombres ¡No están! Y se han ido, porque no hay más un Cordero viéndose como si hubiera sido matado. Porque Aquel que fue matado está sentado sobre el trono juzgando al mundo como el Rey de Dios y el Mesías de Dios.

Y no hay voz de trompeta diciendo como en el versículo 1: “Suban aquí, acérquense.” Solo hay una voz de doble filo diciendo: “¡Apártense de mí, hacedores de iniquidad. Nunca los conocí!”


¿Puedes imaginarlo? No lo digo para herirte, no lo digo para molestarte o para hacer que tengas un día terrible, ¡pero tienes que ver la seriedad de rechazar a Cristo!

En aquel día Dios en persona dirá: “¡Depreciaste a mí Hijo! Has llamado impura a la sangre del pacto, como si fuera la sangre de un cerdo! ¡Has ofendido mi Espíritu de Gracia! ¡Apártense de Mí hacedores de iniquidad !” Va a suceder... va a suceder.


Aquel que se sienta en el trono – ¿Quién es el que se sienta en el trono? Bueno, como he dicho, la Biblia dice que Dios está sentado sobre el trono. La Biblia también dice que Jesucristo, Su Hijo, está sentado sobre el trono. Se llama el Asiento del Juicio de Cristo, y el Asiento del Juicio de Dios, y aquí está el propósito de Juan, ... no es para delinear o para dividir o para ser especifico, es simplemente para decir esto: ¡En aquel día serás juzgado por la plenitud de la Deidad! No será el hijo de un carpintero, no será un Jesús tierno y humilde, no será un pastor con un escondite. ¡Será Dios en toda la plenitud de la deidad desnuda, cegándote, con (Su) santidad y justicia!

Además, deberíamos notar que Aquel que está sentado sobre el trono está sentado. Tan sólo mira eso: Él está sentado. El hecho de que Dios esté sentado sobre el trono representa una resolución, una perfecta determinación soberana. Él no está molesto, Él no está ansioso, esto no le agarró por sorpresa. Es el mundo el que será pillado desprevenido en aquel día, no Dios. Él planeó esto desde toda la eternidad. Me recuerda un pasaje en Salmos 2, dónde dice:

¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan vanidad? Se levantan los reyes de la tierra, y los príncipes consultan unidos contra Jehová y contra Su ungido, diciendo: Rompamos sus coyundas, y echemos de nosotros sus cuerdas. El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos.

¿Te das cuenta de que en el día del juicio, si cada criatura en el infierno y cada criatura que alguna vez ha estado en la tierra – toda la creación completa – fuere a levantarse contra Aquel sentado sobre el trono, ellos no tendrían la fuerza del más débil de entre ellos levantándose por sí mismo. Sería como un ácaro golpeando su cabeza contra el mundo de granito.

Éste es el Dios con quien tienes que tratar. Cada uno de ustedes. ¿Te asusta? Si la sangre de Cristo no es tu esperanza, debería asustarte.

sábado, 19 de marzo de 2011

La Cruz que los predicadores modernos ponen en la parte de atrás

http://www.youtube.com/watch?v=1QbWYFsI2G8

Título en inglés: "The Cross the Modern Preachers Put in the Back" (10.22 min, cargada por LaneCh)


Y ahora, voy a ir al Jardín por un momento:“Padre, deja que este cáliz pase de mí, deja que esta copa pase de mí. Gotas de sangre. “Deja que esta copa pase de mí.”
¡Estos predicadores! Ellos dicen: "Ah, Jesús no quería ir a la cruz romana".
¡Eso es una mentira!
"Ah, Jesús... -estos predicadores carismáticos- Jesús le tenía miedo al diablo".
¡Blasfemia!
"Ah, esa cruz romana, ese azote, Él no quería ir a eso".
¡Absurdo!

Déjame hacerte una pregunta, sólo por un segundo. Quiero que pienses sobre esto sólo por un momento:
Después de la muerte y resurrección de Jesucristo -desde aquel tiempo- se estima que 50 millones de hombres y mujeres y niños han muerto por sus profesiones de fe en Jesucristo. Murieron como mártires.
Desde la iglesia primitiva hasta la época de los puritanos y de la Reforma, ¿saben?… vamos a usar a la iglesia primitiva como ejemplo. Muchos seguidores de Jesús fueron crucificados. No sólo crucificados, fueron crucificados cabeza abajo. No sólo crucificados cabeza abajo, los cubrían de brea y les prendían fuego para proveer de luz a las calles de Roma. Pero muchos de esos seguidores de Jesús - con cadenas que les eran quitadas para ser crucificados- cantaban himnos llenos de gozo.
¿Honestamente crees que el Capitán de nuestra salvación está en el jardín acobardándose de una cruz aún cuando Sus discípulos fueron a la misma cruz con gozo en sus corazones? ¿Piensas que el Capitán de nuestra salvación es tan débil?
¡Piensen, caramba! Jesús no tenía miedo de la cruz, o de un clavo, una lanza o una corona de espinas. ¿Qué había en la copa? Nunca olvidaré esto:
Estaba en una escuela reformada -escuela teológicamente reformada- muchos años atrás. Fui allá y dije: “Bien, me han llamado para predicar. Aquí estoy.”
Ellos dijeron: “Predicarás allá afuera, en el auditorio.”
Dije: “Maravilloso, ¿qué edades?”. Y ellos dijeron: “Bueno, desde Jardín Infantil hasta el duodécimo grado (último año).”
Dije: “Bueno, predicaré sobre la expiación. Ese un rango algo amplio, ¿no creen?”
Ellos dijeron: “No será (un) problema, Sr. Washer.”

Así que entré allá y mientras estaba predicando, me detuve y dije: “¿Qué había en el cáliz? ¿Qué fue lo que hizo temblar a Jesús?”
Y nunca olvidaré a esta pequeña de 8 años que alzó la mano y dije: “¿Sí?” Y ella se paró, se puso a un costado de su mesa, y dijo: “Sr. Washer, la ira de Dios estaba en la copa. El odio intenso de Dios por todo lo que es malo estaba en la copa.”


¿Una cruz de madera? Todos los hombres están bajo la feroz, justa ira de Dios a causa de su despreciable maldad. Alguien tenía que beber esa ira. Jesucristo en aquel madero cargó la culpa de Su pueblo y se paró en el lugar de ellos. Entonces, todo el santo, justo odio; la ira, juicio y justicia de Dios como una luz blanca enceguecedora vino, aplastando la cabeza de Su Hijo Unigénito. ¿Alguna vez has leído “Y a Jehová le agradó aplastarlo?" (Isaías 53:10). Machacarlo hasta hacerlo polvo. Imagínate por un momento una represa de 10 mil millas* de alto y 10 mil millas de largo y tú parado debajo de eso. Una milla detrás de la pared y de repente, en un segundo, la pared es empujada y toda el agua viene de golpe sobre ti, pero justo antes que te llegue a los pies, el suelo se abre y se la traga. *(1 milla = 1609 m)

De manera que la ira de Dios (=la copa) destinada para el pueblo/la gente, El Hijo de Dios tomó esa copa de la mano de Su Padre y Él bebió cada gota. Y cuando gritó: “Consumado es” Él la dio vuelta y ninguna gota cayó. La bebió toda.
Si resumiera la copa de la ira en el Antiguo Testamento sería algo como esto, Dios diciendo: 'A causa de la perversidad y la rebelión de las naciones, les enviaré la fuerza completa de Mi ira. Les enviaré mi copa y se las haré beber y ellos la tomarán y tambalearán y morirán'. Pero en aquel madero, Cristo bebió la copa.

Has escuchado esta historia de Abraham y su hijo: Vete a aquella montaña y descuartiza a tu único hijo. Abraham se va a aquella montaña en obediencia. Ata a su hijo. Su hijo no ofrece ninguna resistencia, según parece. El viejo va por el cuchillo, pone su mano sobre la frente de su hijo y mientras la mano baja, es detenido. Dios proveerá. Y entonces, ¡que historia maravillosa!
ahí estaba... el animal atrapado por sus cuernos en el arbusto. Qué lindo final de la historia.
¡No fue el final! ¡Fue el intermedio! Cientos de años después, en un monte llamado Calvario, Dios el Padre pone Su mano sobre la cabeza de Su Hijo Unigénito y Lo descuartiza. ¡Alguien tenía que morir!

¿Ves?, esta es la cruz que todos esos predicadores de los días modernos ponen en la parte de atrás de la tienda, no en la vitrina de la tienda. Porque es algo vergonzoso. Es una cosa horrenda. Una cosa terrible. Algunos de ustedes se están mirando unos a otros como si (quisieran decir) “Yo nunca había oído algo como eso antes.
Absolutamente, y ese es el por qué la cruz tiene tan poco poder en tu vida. Esta es una cosa horrenda, una cosa despreciable. No el tipo de cosa que usas alrededor tu cuello.
Alguien tenía que morir. La justicia tenía que ser satisfecha. Para demostrar amor, Dios primero tenía que alejar el pecado, y sólo había una manera de hacerlo: La muerte del Hijo Unigénito de Dios. ¡Él murió!

¿Ves?, y es acerca de esto lo que la vida cristiana es. Pablo dice en Romanos capítulo 12 -él implora al pueblo- dice: “os insto, como un pastor instaría a un rebaño amado. Él dice, “os insto”,
¿A hacer qué? “A entregar tu vida, a ofrecer tu vida como un sacrificio vivo y santo grato a Dios.” Pero Pablo da la motivación. Él dice, "para entregar tu vida debido a… basado en las misericordias de Dios. ¿Y de qué está hablando? De lo que debería motivarte a rendir tu vida por Cristo a través de las misericordias de Dios.
Pero en Romanos capítulo 12 las misericordias de Dios se refieren a los primeros 11 capítulos del libro de Romanos. Donde, en los primeros 11 capítulos del libro de Romanos Pablo explica todo lo que Dios ha hecho por nosotros en Cristo y él reflexiona: "ya que Dios ha hecho todo esto en Cristo, ahora entreguen sus vidas por Él".
Y cuanto más sabes de la cruz, más eres dado a entregar tu vida por Él. Él ya no es más este pequeño accesorio que pones en tu vida para hacerla mejor. Él ES tu vida. Eres consumido por Él. Eres constreñido por Él. Cada pensamiento, cada juicio, cada palabra, cada cosa que haces. 
¿Por qué hace esto, caballero? ¿Por qué hace eso, caballero? ¡Porque Cristo ha derramado Su propia sangre por mi alma!
El amor de Dios en Cristo me constriñe. Él murió.

Autor del sacrificio.
La creación envía el llamado.
Autor del sacrificio.
Una vida para pagar por todos ellos.
Autor del sacrificio.
El único inocente debe ser sacrificado.
Autor del sacrificio.
Y trae al hombre de vuelta a Dios otra vez.

Él murió.
Es asombroso lo que el Espíritu puede hacer cuando está aquí. Es asombroso lo que no es hecho cuando Él no está. Pero, Cristo murió. Esas palabras deberían ser suficientes para romper tu corazón en mil pedazos y arrojarte al piso y alabar. Cristo ... murió por ti. Pero Pablo nos dice… la Escritura nos dice que Él no permaneció muerto. No es sólo la muerte de Jesucristo la que nos salva, es también la resurrección de Jesucristo. Tiene una gran parte en la historia. Si Él hubiese permanecido muerto no habría nada. No habría esperanza. Todas las cosas se harían añicos/trizas. Pero Dios ha reivindicado a Su Hijo Unigénito al levantarlo de los muertos. Y al levantarlo de los muertos, Dios ha puesto Su sello y nos ha dicho -declarado públicamente por medio de la resurrección de Jesucristo- que Su sacrificio fue suficiente para expiar los pecados de Su pueblo.

Cristo murió. Cristo resurgió de entre los muertos. Y Cristo ascendió 40 días después a la derecha de Su Padre.