lunes, 25 de abril de 2011

AGONÍA - Autor: Leonard Ravenhill

http://www.youtube.com/watch?v=mY7I02N6a1I

Título en inglés: "Agony" (6:06 min; puesto en Youtube por "outpostworld").

Nunca hemos visto la muerte atroz de un hombre en la cruz. En cuanto un hombre era clavado en la cruz, perdía todos sus derechos.
Y si alguna vez llegas a ser clavado en la cruz vas a perder todos los tuyos también.
Pablo dijo: ".., que nadie me cause más problemas" -estoy marcado- "llevo en el cuerpo las cicatrices de Jesús." (Gálatas 6:17).
¡No tengo voluntad propia, no tengo derechos propios!

Hay un antiguo himno basado en ese mismo tema: 
Permite que mis manos lleven a cabo Su mandato, 
que mis pies corran en Sus caminos, 
que mis ojos sólo vean a Jesús, 
que mis labios publiquen Su alabanza.
¡Todo para Jesús! 
Todos los poderes rescatados de mi ser
todos mis pensamientos y palabras y quehaceres, 
todos mis días y horas."

Este hombre no es un predicador profesional.  La predicación no es una profesión, ¡es una pasión!
Si un hombre no puede predicar con pasión, ¡no debería predicar en absoluto!
No hay indicio de profesionalismo en ningún lugar en el ministerio de Pablo.  Y gracias a Dios que tampoco hay sombra de comercialismo tampoco.
Pablo no tenía miedo.  ¿Saben qué hizo?
Quiera Dios que algunos de ustedes, amigos lo hicieran.
¿Saben que hizo una vez?
Dijo: “doblo mis rodillas ante el Padre.”  Y porque él dobló sus rodillas ante el Padre,  nunca se inclinó ante nadie más: ni demonios, ni políticos, ni reyes. El se paró ahí majestuoso /regio: "llevo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús". 

En este momento, únicamente en Estados Unidos tenemos -y me atrevo a decir esto delante de Dios- creo que tenemos cientos de millones de casetes cristianos.

Y tenemos millones de libros cristianos, y centenares de escuelas bíblicas.
Y tenemos cientos – a lo largo de los años- centenares de seminarios.
Y tenemos personas que memorizan las escrituras.
Y tenemos como 5 mil estaciones de radio que cada día entregan alguna porción de las Escrituras. 
Y todavía, con todo esto para alimentarse, ¡querido Dios, dónde estamos con todas esas cosas para alimentarse! Noventa y cinco por ciento de nosotros somos espiritualmente lisiados, niños espirituales, bebés espirituales... niños.
Llenos de autocompasión,
interés personal,
auto búsqueda,
egocentrismo...
yo primero.
Y algunas personas aman a Dios porque Él da.  Tenemos esta horrible cosa de la prosperidad.

Pablo es muy claro, ¿no es así? ¿Acaso no dice, cuando le escribe a Timoteo, que “vendrá un día cuando las personas pensarán que ganancia es devoción”? (1Ti 6.5)
Algunos de los santos escogidos por Dios no tienen otra camisa para cambiarse.

Pedro dijo en su tiempo que "algunos harán mercancía de ti." (2Pe 2.3)
Eso no pudo ser más cierto que en los días en que vivimos.

Alguien le dijo a un amigo mío recientemente: “deberíamos hacer algún edificio para Dios.”
Escucha, déjame darte un consejo: no construyas nada que te avergüence en unos pocos años.   
Bueno, ese es un muy buen punto.
Veo el dinero de Dios en edificios majestuosos, piscinas, canchas de tenis, ¡y quiero vomitar!

Con un mundo hambriento, con el campo misionero necesitando dinero.
Pablo nunca hizo del evangelio algo atractivo.
¡Es un evangelio muy sangriento!
¡Un evangelio ensangrentado!
¡Un evangelio sacrificial!
Creo que la ética principal del cristianismo es sacrificio, ¡no éxito!  ¡Sacrificio!
La cosa más preciosa con la que alguna vez tratemos es el alma humana.
Hay sólo un camino al Cielo.  ¡Hay millones de caminos que llevan al infierno!
¿Qué se hace para ir al infierno? 
Nada.  No hagas nada. Eso no más.
No necesitas mostrar desprecio hacia Dios.
No tienes que blasfemar el nombre de Jesús.
No tienes que adulterar.
¡Sólo sigue dormido en tus laureles!
El mayor pecado en el mundo no es el adulterio.  El mayor pecado en el mundo es “yo puedo manejar mi vida sin Dios".
¡Ese es el mayor pecado!.
¡Hay solamente un camino al cielo!  ¡Hay millones de caminos al infierno! ¡Solo sigue dormido en tus laureles!
Porque el mayor pecado del mundo no es el adulterio.  El mayor pecado en el mundo es “yo puedo controlar mi vida sin Dios”.  ¡Este es el mayor pecado!

Algunas veces dices: "Me pregunto por qué Dios no me da una carga.”
¿Sabes por qué?  Porque Él no puede confiar en ti. Es por eso.
No eres lo suficientemente fuerte para llevar la carga.
Mucho de lo que escuchas esta mañana... 
No necesitas más luz.  Esto solamente lo hará peor para ti en el juicio. Lo que necesitas es más obediencia.  Algunos de ustedes han sabido por años lo que deberían hacer y vacilan /lo reprimen/contienen.
¿Te acuerdas de esas hermosas palabras que Jesús dijo a los discípulos, “Tengo muchas cosas que decirles, mas ahora no las pueden soportar"? (Juan 6:12)
Digo con reverencia: "Ah poderoso Dios, no me digas eso en el asiento del juicio, no me dejes pararme frente a John Wesley, Finney y todos los grandes santos de las edades”, y digas: 'Ravenhill, tenía tantas cosas que decirte, pero estabas tan preocupado con esto, que no pude llegar hasta ti.   Y si hubiera podido, no eras lo suficientemente maduro para manejarlo'. ”
Cinco minutos dentro de la eternidad.  Creo que cada uno de nosotros habrá deseado que nos hubiéramos sacrificado más, orado más, amado más, sudado más, apenado más, llorado más

El 95% de los cristianos de la nación son débiles, Dios no puede confiarles visiones.  Él no puede confiarles un peso.
No puedes confiarle a un niño joyas.  No puedes confiarles algo para lo que se requiere coraje.  Ellos son demasiado tímidos.  No puedes tener confianza en darles una carga, los aplastaría.

Cinco minutos dentro de la eternidad.  ¡Creo que cada uno de nosotros habrá deseado que nos hubiéramos sacrificado más, orado más, amado más, sudado más, apenado más, llorado más...!

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